viernes, 12 de marzo de 2021

HELENA de Eurípides: Análisis. Villavicencio Salazar Araceli

 Villavicencio Salazar Araceli 

HELENA de Eurípides: Análisis 

HELENA 

Sobre el autor 

Eurípides nació en el año 484 a. C. en Atenas, Grecia. Se dice que se conocían 92 obras creadas por él. Sin embargo, solo diecinueve obras de teatro son conservadas y una de ellas tiene la autoría en disputa1“De los dieciocho dramas de Eurípides, por lo menos diez tienen como tema a la mujer” expresa Quintana (2019:113)2Dentro de sus obras se puede notar la postura que Eurípides tiene ante las creencias religiosas, los mitos y las leyendas esparcidas en sus tiempos, los personajes creados por él son más apegados al hombre ordinario y suelen expresar con firmeza sus ideas. Por otro lado, los temas abordan problemas de la sociedad de su época (característica primordial de las tragedias griegas y romanas).  

En cuanto a las características estructurales de las obras de Eurípides se destacan la presencia de prólogos, el inicio de la obra con un monólogo (en el caso de la tragedia que se va a analizar en el presente trabajo, es la misma Helena quien iniciará la trama), un final intercedido por algún dios para que éste revele el destino de los personajes y, no menos importante, la presencia en minoría de un coro, el cual profundiza el aire de drama en la obra y del cual Eurípides se va alejando. Durante sus últimos años de su carrera como dramaturgo se dedicó a escribir tragedias, son consideradas más como “tragicomedias” con final feliz o “dramas románticos”, entre los títulos de ese estilo se encuentran: Ifigenia en Táuride o Ifigenia entre los tauros y Helena 

 

Acerca de la obra 

HELENA fue escrita en el año 412 a. C., esta obra forma parte de un cambio en la estructura y un giro estético al género de la tragedia. Como “antecedente” de esta obra tenemos el relato en donde Paris rapta a Helena del lado de su esposo Menelao y la guerra de Troya por la gran pasión que Menelao le tiene a su esposa. Sin embargo, para esta diégesis tenemos que la Helena que ha sido raptada por Paris no es más que una imagen falsa de ella, pues la verdadera Helena había sido trasladada por Hermes hacia la casa de Proteo con la finalidad de resguardar su lecho para Menelao. Los personajes que intervienen en HELENA son: 

  • Helena: Hija de Zeus3 y Leda, esposa del rey Menelao. Ella se reencuentra con su marido en la tumba de Proteo tras haber sido separados diecisiete años, ambos terminan ideando el plan perfecto para huir de Teoclímeno y marcharse a Esparta. 

  • Teucro: Hijo de Telamón y Hesíone. Él termina por contarle a Helena lo ocurrido en Troya después de haberla maldecido por su parecido con la hija de Zeus. 

  • Coro: Está compuesto por esclavas a quienes Helena se refiere como amigas. 

  • Menelao: Rey de Esparta, esposo de Helena y hermano de Agamenón. Llega a la casa de Proteo con una apariencia deplorable y tras ser amenazado por las palabras de la anciana termina encontrándose con Helena. 

  • Una anciana. 

  • Un mensajero. 

  • Teónoe: Hija de Proteo y hermana de Teoclímeno. Es una especie de adivina, le asegura a Helena que, antes de encontrarse con su esposo, éste sigue vivo y ayuda a Menelao y a su esposa ocultando el plan de ese par. 

  • Teoclímeno: Hijo de Proteo y hermano de Teónoe. Desea casarse con Helena y se convence de ello tras haber escuchado la primera parte del plan de escape, la muerte de Menelao. 

  • Otro mensajero. 

  • Servidor de Teónoe. Trata de convencer a Teoclímeno de no matar a su hermana por la supuesta traición hacia él, pues ella es tan buena como su padre y no ha hecho nada más que el bien. 

  • Los Dioscuros: Hijos de Zeus y de Leda, hermanos de Helena y Clitemnestra. Terminan defendiendo la acción de su hermana y convencen a Teoclímeno de que Helena le pertenece a Menelao, que debe renunciar a ella definitivamente. 

La obra empieza con el monólogo de Helena, es esta primera parte se dan a conocer aspectos importantes acerca del estado de los personajes, lo que antecede a su condición actual de ella y su frustración por las desgracias que le ha hecho pasar su belleza, en los versos 22 y 23 ella expresa Los males que he sufrido, voy a decirlos, y a continuación cuenta lo ocurrido con Hera (ella fue quien creó la imagen falsa de Helena), los designios de Zeus y el objetivo del hijo de Proteo, Teoclímeno. 

Como siguiente acto se tiene la intervención de un personaje, Teucro, con quien Helena platica un rato (él no sabe la existencia de las dos Helenas, entonces maldice a la verdadera por su parecido con la otra), ambos hablan acerca de lo ocurrido en Troya una vez terminada la guerra, hablan sobre la muerte de su madre Leda y la supuesta muerte del rey de Esparta, y es entonces cuando la verdadera tragedia comienza. 

En resumen, lo que acontece después es el encuentro entre los esposos, que en primera instancia no se reconocen más que por la apariencia, no es hasta la intervención del primer mensajero quien les cuenta lo ocurrido con la imagen falsa de Helena. Entonces ambos se “reconcilian”, cuentan sus experiencias y desgracias y por último discuten un plan de escape que evitará la muerte de ambos. Acto siguiente se hacen del silencio de Teónoe y van a pedirle apoyo a Teoclímeno para darle una digna sepultura al supuesto Menelao que murió en las aguas del mar. Teoclímeno accede porque cree que devolverán a Helena y se casará con ella, pues así lo convenció. La llegada de un segundo mensajero revela la verdad y las intenciones del plan, por lo que con cólera Teoclímeno se dirige hacia donde se encuentra su hermana para asesinarla por su traición, cosa que no dejaría pasar el servidor de Teónoe y mucho menos los Dioscuros, estos últimos terminan convenciendo al hijo de Proteo de dejar tales ideas de asesinato y el deseo por casarse con una mujer que no le pertenece.  

 

Análisis 

HELENA es una tragedia que comienza con una narración in medias res, puesto que entendiendo las palabras de Quintana (2019:137)4 este tipo de narración “centra su atención en un acontecimiento en específico y, así, la obra comienza partiendo desde este hecho hasta llegar al desenlace...”, y, por tanto, se interpreta que la obra comienza en un punto determinado de la vida de la reina de Esparta. Añado también que dentro de la historia nos encontramos con analepsis, pues se interrumpe el relato para hacer referencia a acontecimientos que, en el tiempo diegético, tuvieron lugar antes del acontecimiento central de la obra. 

Helena abre el discurso con un monólogo en el cual nos expresa que es víctima de su belleza, pues solo le ha traído desgracias en su vida, los motivos que parecen moverla son la frustración y la preocupación por lo que le acontecerá después: 

 

¿Por qué estoy viva aún? Al dios Hermes le he oído 

decir que todavía habitaré la ilustre tierra de Esparta 

en compañía de mi esposo, sabedor él de que nunca 

 fui a Ilión ni compartí el lecho con nadie. 

Mientras Proteo vio esta luz de sol, mi matrimonio 

se mantuvo intacto; pero ahora que está oculto en la 

oscuridad de la tierra, su hijo Teoclímeno persigue 

mis bodas [...]. 

 

Al parecer Helena se encuentra en una situación muy complicada, no sabe si su marido sigue vivo, y desconoce lo que el destino le depara estando en casa de Proteo. Sin embargo, Teoclímeno no ha abusado de su poder en esa tierra y la ha tomado aún. Me parece muy importante este aspecto porque el matrimonio de Helena ha sido “respetado” de tal manera que ella no se preocupa mucho por eso, sino por otras cosas que ha causado su belleza.  

Dentro de la conversación que la hija de Zeus tiene con el corifeo se puede notar la entrega que ella tiene a su desesperanza, pues se conforma con los acontecimientos relatados por Teucro. Contrario a esto, el corifeo trata de “animar” a la doncella y a darle esperanzas para que mejor le pregunte a Teónoe acerca de la verdad, ya que la hermana de Teoclímeno tiene el don de saberlo todo: 

 

CORIFEO. — Sé que estás sufriendo, pero hay que 

soportar con resignación las fatalidades de la vida. 

HELENA.  [...] Cuando uno está pendiente de un suceso feliz, y los 

dioses convierten su esperanza en desgracia, el caso, 

aunque no deja de ser duro, se puede soportar. Pero 

a mí no me abruma una, sino muchas calamidades. 

[...] 

CORIFEO.  Helena, no creas que el extranjero que 

ha venido, quienquiera que sea, ha dicho solo verdades. 

[...] 

HELENA.  ¿A qué consejo quieres llegar hablando 

así? 

CORIFEO.  Entra en la casa y pregunta a Teónoe, la 

hija de la Nereida póntica, la que todo lo sabe, si toda- 

vía existe tu esposo o si ha perdido ya la luz del sol. 

 

Helena después de oír el consejo del coro, se consuela y lo acepta. En esta parte se nota el apoyo entre el género femenino, quien en las tragedias de Eurípides toman el papel de “víctimas de un destino cruel que las ha crucificado en vida” (Quintana, 2019: 113). El coro forma una parte importante en el relato, cuando aparecen como “corifeo” cumplen una función muy importante para Helena, toman el lugar de consejera, de cierto modo (esperando no caer en una interpretación exagerada) cumplen el papel de una hermana para la hija de Zeus. 

La siguiente escena forma parte de los acontecimientos un tanto humorísticos, que hacen que algunos consideren a HELENA una tragicomedia5 y no solo una tragedia más, esta escena es una pequeña “discusión” entre Menelao y la anciana que se encuentra en las puertas del palacio en donde vivió Proteo. La discusión empieza cuando Menelao se niega a retirarse del sitio a pesar de las amenazas que le lanza la anciana, ésta le advierte que a los helenos que llegan a Egipto les va mal, pues Teoclímeno es el “mayor enemigo” de estos extranjeros. Menelao no se queda conforme y, aun con sus aires de grandeza, se indigna a mendigarle a otros reyes porque se ve y se siete obligado a hacerlo. Acto seguido, Menelao y Helena se encuentran, se torna una escena cómica ya que, a causa del aspecto descuidado del rey de Esparta, Helena sale disparada del sitio en donde está pensando que de una emboscada se trata: 

 

HELENA.  He aquí que vuelvo junto a esta tumba, 

después de haber oído el gratísimo oráculo de Teónoe, 

la que todo lo sabe. Dice que mi esposo está vivo, que 

puede ver la luz del sol [...]. 

¡Ah! ¿Quién es éste? ¿Habré caído en una embos- 

cada urdida por el impío hijo de Proteo? Como yegua 

veloz, como bacante movida por su dios, correré hacia 

la tumba. ¡Qué aspecto tan salvaje tiene el hombre que 

intenta cogerme! 

 

Posterior a esta especie de persecución, ambos deciden hablar, es entonces cuando después de diecisiete años vuelven a encontrarse y, gracias a la llegada de un mensajero con la noticia de la falsa Helena, Menelao sentó cabeza y se convenció con las palabras de su esposa de que la Helena que estuvo con él no era más que una imagen creada por Hera para que nadie poseyera a su hermosa amada. Los cambios de posición que toman los personajes ante un hecho son muy rápidos, no requieren de muchas razones para ser convencidos, al principio parecen sentirse ofendidos o atacados, pero en cuanto se les presenta un hecho que los confirme (en este caso son las palabras de aquel mensajero) su humor y postura cambian radicalmente. Este tipo de situaciones empiezan a ser predecibles cuando se repiten de manera simultánea, considero que este recurso se suele utilizarse actualmente en géneros como la comedia o las novelas. 

Menelao y Helena muestran el fenómeno del amor incondicional y el apoyo mutuo dentro de su relación. La perseverancia que posee ella a la espera de su marido es increíble por el simple hecho de no conocer hasta hace un poco antes de su encuentro que él seguía vivo. Esto parece ser un hecho bastante romántico o cursi, pero también se trata de la sumisión de la mujer enamorada ante el ser amado.  

Cuando ellos arman y llevan a cabo el plan de escape intentan alcanzar su felicidad, antes se puede ver que tenían alternativas en caso de no lograr su objetivo, en todas ellas terminaban juntos. El final de esta tragedia tiene un aspecto moral en el no poseer algo (o alguien) que no te pertenece, también termina bien para los personajes que se mencionaron anteriormente, solo aquellos que perecieron fueron los de las embarcaciones: los hombres de Menelao y los hombres de Teoclímeno. 

Finalmente, queda decir que es una tragedia bastante ligera en su género. El sufrimiento que padecía Helena terminó y aquello que le deparará el destino promete ser solo la abundancia y la felicidad. 

 

Figuras retóricas 

Dentro de HELENA las figuras retóricas encontradas son: 

  1. EPÍTETOS. “...divina lluvia...”, “...doncellas marinas...”, “...fortificados recintos...”, “...flechas infalibles...”, “...desdichado esposo...”, “...grandes calamidades...”, “...vergonzosa fama...”, “...naves bárbaras...”, “...rosas frescas...”, “...verdes juncos...”. 

  1. HIPÉRBOLE. “¡Me consumo en desgracias!”, “...y se ha deshecho en llanto...”, “Pero la necesidad me consume...”. 

  1. METÁFORA. “...resplandor de oro del sol...”. 

  1. SÍMIL O COMPARACIÓN. “...y he podido oír un clamor, un canto de dolor no [...] semejante a una Ninfa o a una Náyade que, ..., denuncia con sus gritos los amores de Pan”, “...un cisne blanco como la nieve...”, “¡Ojalá esta belleza pudiera borrarse como se borra una pintura...!”. 

 

REFERENCIAS 

BRITTANICA, EDITORES DE LA ENCICLOPEDIA: «Helen»Enciclopedia Británica [en línea]. Recuperado de <https://www.britannica.com/topic/Helen-play-by-Euripides>. [Consultado en línea el 1 de marzo de 2021].  

EPÍTOME CLÁSICO: «Eurípides: Helena», [blog]. Recuperado de <http://epitomeclasica.blogspot.com/2012/12/euripides-helena.html>. [Consultado el 2 de marzo de 2021]. 

KITTO, H. y TAPLIN, O.«Eurípides. Dramaturgo griego»Enciclopedia Británica [en línea]. Recuperado de <https://www.britannica.com/biography/Euripides/The-plays>. [Consultado en línea el 28 de febrero de 2021]. 

QUINTANA, L.: Culpa y castigo. Tragedia clásica europea. México: Trajín, 2019. 

QUINTANA, L.: Las trampas de la RETÓRICA. México: Trajín, 2019. 

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